28/6/16

Las características de la violencia de la adolescencia en la familia, en la V reunión del Observatorio de Violencia Intrafamiliar

El Observatorio de Violencia Intrafamiliar celebró su quinto encuentro, una reunión en la que contamos con la participación de Juan Carlos Romero y de Ángel Estalayo, ambos profesionales con amplia trayectoria en los ámbitos de la protección y la justicia juvenil desde el Instituto de ReintegraciónSocial de Euskadi (IRSE-EBI) y pioneros en el trabajo con adolescentes y familias en conflicto.

Como en otras ocasiones, el Observatorio reunió a una treintena de profesionales que trabajan con infancia y adolescencia en situación de violencia desde diferentes ámbitos. El objetivo de estos encuentros es contar con la experiencia y conocimiento de profesionales e intercambiar impresiones y experiencias con todos los participantes.



Juan Carlos Romero abrió la reunión reconociendo que la violencia adolescente es una preocupación creciente. El bullying, el ciberbullying, la violencia intrafamiliar o en la pareja, son fenómenos para los que, en su opinión, se necesitan cada vez más recursos especializados. “Cuando se están incrementando plazas para adolescentes, es por problemas de violencia, de chavales con lo que nadie puede”, explica.

Además de constituir un fenómeno creciente, existe una “nueva violencia filioparental" “hasta 2004 o 2005, la violencia estaba asociada al consumo de tóxicos, bien como medio para conseguir la dosis o en situaciones de pérdida de consciencia, y al sufrimiento de la violencia por parte de los chicos. Hoy la violencia está presente en familias más o menos normalizadas en las que los hijos han tenido un buen desenvolvimiento hasta que han llegado a la adolescencia”, explicó Romero.

En cuanto a la relación entre violencia y género, esta es una asociación que con frecuencia se hace pero sobre la que hay controversia. Por la experiencia de estos expertos, no hay discriminación en la violencia ejercida cuando el hijo tiene poder sobre ambos. El rol de género influye porque generalmente es la madre la educadora y los primeros problemas surgen en torno a las normas y los límites. “Como la madre se encarga más del cuidado de los hijos, es la destinataria de la violencia, pero cuando el padre es cuidador y tiene ese rol, también sufre la violencia”.

Si hablamos de quienes ejercen la violencia, sí que se observa un papel más relevante de las chicas, donde se está viendo cada vez violencia física más grave. “Me preocupa la sexualidad, cómo las chicas mantienen relaciones afectivas desde lo sexual o mantienen relaciones sexuales no deseadas, aunque no sean forzadas, y cómo esto influye en la construcción de su identidad y en la estigmatización”, reconoció Romero.




La Violencia Filioparental se ve como una violencia escalada en la que se interviene tarde y desde dispositivos de baja intensidad que sólo funcionan cuando la problemática es leve. “Yo creo que hay que sopesar muy bien los casos porque si llevamos a los chicos o chicas a un dispositivo de baja intensidad y no funciona, esa intervención se  vivirá como un fracaso”. Por eso el recurso que se elige a la hora de tratar las situaciones de VFP es importante.

En la descripción de la VFP se señalan varios aspectos:
  • La diferencia entre el síntoma y la causa del síntoma. El consumo de tóxicos, por ejemplo, no sería un desencadenante sino que puede serlo una mala relación que hace que el chaval pase más tiempo fuera de casa, no vaya a clase y se aburra y empiece a consumir. “Lo que hemos observado desde Euskarri es que antes de la conducta violenta hay, o bien una crisis parental, una crisis conyugal o una crisis familiar por muerte o accidente; en cualquier caso hay un sufrimiento mal llevado”, explicó Romero. “El impacto de la conducta violenta nos ciega de la causa o del volumen de la causa de la violencia, que no siempre es proporcional”, añadió Ángel Estalayo.
  • La diferencia entre la violencia reactiva y la instrumental; la violencia reactiva, que viene de aspectos que no se pueden controlar, y la violencia instrumental, ejercida para obtener un beneficio.
  • El componente progresivo o regresivo de la violencia.
  • La violencia como forma de renegar de los cambios o la violencia como búsqueda de identidad.


En cuanto a la reacción de la familia ante la violencia y su relación con los profesionales, los expertos señalaron varias ideas fundamentales:
  • El tipo de intervención que hace la familia, si contiene la violencia o la expulsa.
  •  La importancia del análisis de la demanda de la familia cuando acude a los profesionales para la elaboración del plan de trabajo, con el adolescente y con la familia. En este sentido, es importante definir bien lo que quieren lograr los padres y mantener mucho el contacto con ellos.
  • La necesidad de la terapia para trabajar la relación familiar.
  • La importancia de generar experiencias en las que hay dificultad en la relación pero en las que luego se logra que salga bien.





21/6/16

Definición y tipos de acoso escolar.

Una de las formas de violencia más comunes en la infancia y la adolescencia, es la violencia entre iguales. Esta se produce, sobre todo, en el ámbito escolar y a través de las redes sociales, que son los ámbitos en los que más se relacionan los chicos y chicas entre sí.

Muchas de las conductas violentas están tipificadas y como educadores (padres, madres, docentes, trabajadores sociales…), debemos conocer los medios utilizan quienes son violentos, para hacer daño a los demás. Así nuestro trabajo en la prevención o en la detección de casos de acoso, puede ser más eficaz.

Desde aquí queremos recordaros cuáles son estos tipos de violencia y sus definiciones.



16/5/16

Cuando hablamos de violencia intrafamiliar ¿qué decimos?


La violencia en el ámbito familiar o en el entorno en el que vivimos es una realidad que, pese a ser más visible, no decrece y pone en riesgo la integridad física y psíquica de quienes la sufren. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de violencia?

Desde aquí os ofrecemos las definiciones consensuadas o tipificadas por la ley, las que manejamos los profesionales para entender las realidades con las que nos encontramos. 





12/5/16

V Reunión del Observatorio de Violencia Intrafamiliar

El Observatorio de Violencia Intrafamiliar, convocado por la Fundación para la Atención Integral del Menor (FAIM) celebra su quinto encuentro para seguir profundizando en el conocimiento de los diferentes tipos de violencia que se manifiestan en el entorno familiar, sus causas, prevención y abordaje.

En esta ocasión hablaremos de la violencia que ejercen los hijos hacia los padres y para ello contaremos con la participación de dos profesionales del Instituto de Reintegración Social de Euskadi IRSE-EBI: Ángel Estalayo y Juan Carlos Romero.

Ángel Estalayo es psicoterapeuta infanto-juvenil acreditado por la FEAP. Psicoterapeuta de familia y pareja acreditado por la FEATF. Autor del modelo de Psicoterapia de Vinculación Emocional Validante. Profesor del Master Intervención y Mediación con Menores en situación de Desprotección y/o Conflicto Social de la Universidad de Deusto. Responsable del área de familia y menores de la Asociación IRSE-EBI.

Juan Carlos Romero es psicólogo y psicoterapeuta de familia y pareja acreditado por la FEAP. Miembro de Euskarri (Centro de Intervención en Violencia Filio-Parental) y Colaborador Docente de la EVNTF. Responsable de un Centro EducativoTerapéutico para jóvenes con problemas de conducta de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Ambos son expertos y formadores en el ámbito de la intervención con adolescentes transgresores.

La reunión se celebrará el día 20 de mayo a las 10 horas en el Centro Joaquín Roncal (c/San Braulio,5).

El Observatorio de Violencia Intrafamiliar es un grupo abierto formado por profesionales de los sectores público y privado que, de una forma u otra, tienen relación con esta realidad. Así, reúne a profesionales de la educación, la sanidad, los servicios sociales, representantes judiciales y de las Fuerzas de Seguridad que trabajan de forma específica con menores o expertos del mundo académico, entre otros.

FAIM puso en marcha este grupo de trabajo porque en su actividad venía observando que esta violencia y conductas de riesgo forman parte de la realidad de un número de personas que ven comprometido su desarrollo y la creación de vínculos sanos y estables. La necesidad de abordar esta problemática de una forma integral y teniendo en cuenta la experiencia y conocimiento de todos los profesionales que trabajan con este sector de población ha llevado a FAIM a crear esta red de trabajo abierta.

15/3/16

Cómo hacer que los hijos se sientan bien en las nuevas familias de sus progenitores

En los últimos 25 años ha habido en España más de un millón de divorcios; por cada matrimonio que se rompe, hay uno nuevo y de todos estos, el 9% está formado por un contrayente que ha enviudado o se ha separado. Estas nuevas familias, aunque supongan una segunda o tercera experiencia, son una primera vez en común para sus miembros, y también para los hijos o hijas de las relaciones anteriores.




Las características en la estructura de la familia y en las nuevas formas de relación pueden variar mucho entre unas y otras y entrañar ciertas dificultades. En la consolidación de una nueva relación de pareja se tendrá que lidiar con:

-        - Experiencias anteriores que terminaron en ruptura
-        - Conflictos de lealtades de los hijos o hijas hacia los progenitores y parejas de los mismos
-        - Ambigüedad de roles
-        - Celos, resentimiento, angustia
-        - Rivalidad entre miembros de la familia

Si hablamos de forma específica de los hijos e hijas de parejas anteriores, debemos de tener en cuenta que la percepción que tienen sobre el  “lugar que ocupa en relación al otro”, puede cambiar y ser negativa.

“Los hijos van más lentos que los padres en la constitución de las relaciones nuevas. Con frecuencia, la nueva pareja ha ido creando el vínculo sin que los hijos hayan sido conscientes de ello y, de repente, se encuentran con alguien a quien deben cierto reconocimiento, amor, respeto…[…]. Sincronizar los tiempos, haciéndoles partícipes de cómo se gestó la nueva pareja, puede ser importante”. (Colapinto, 1987)

¿Cómo podemos lograr que los hijos e hijas se encuentren bien en la nueva relación?

- Un aspecto importante es que los niños comprendan que en este nuevo “nosotros” también tienen un lugar en el que pueden sentirse bien.

- Podemos crear pautas, tradiciones y rituales nuevos para la nueva familia, admitiendo que las diversas formas de actuar son simplemente distintas, no mejores ni peores.

- Los cambios deben hacerse de manera pausada y conservando ciertos rituales anteriores y, combinándolos entre sí cuando se considere apropiado y, además, crear nuevos espacios y tiempos que permitan enriquecer la historia familiar.


- Algo a tener en cuenta es que antes de que la nueva pareja del padre o de la madre pueda introducir normas, lo más importante es establecer relación con los hijastros sin olvidar cuidar y nutrir la pareja. Teniendo presente el tiempo para estar a solas como pareja y fijando de común acuerdo las pautas de relación entre todos, apoyándose mutuamente en relación a los hijos.

29/2/16

Violencia Filioparental, la solución penal como último recurso.

El Doctor en Derecho Penal e investigador, Alfredo Abadías, escribe para el Boletín del Observatorio de Violencia Filioparental un artículo en el que nos ofrece una perspectiva penal de la violencia filioparental. Aunque considera que la denuncia es el último recurso al que debería acudirse, también lo considera necesario como vía para empezar a solucionar los conflictos.
Os dejamos algunas de las ideas que Abadías expone en su artículo. También podéis leer el texto completo en este enlace.




Si los maltratos de carácter físico y/o psicológico por parte de los hijos hacia sus progenitores, se van repitiendo a lo largo del tiempo, e incluso se agravan, es conveniente denunciar el caso en una comisaría o ante un juzgado de guardia. Por muy dura que sea la situación para las familias, el no hacer nada ante un caso de violencia puede contribuir a que la conducta del menor sea cada vez más violenta, y por ello más peligrosa. Por otra parte, cuando los padres son citados a declarar, en ocasiones se arrepienten porque tienen contradicción de sentimientos, o incluso piensan que sus hijos van a tener antecedentes penales. Sin embargo, esos antecedentes no quedan registrados para los menores (sí que quedan, sin embargo, las sentencias firmes dictadas, recogidas en un registro de consulta para Jueces de Menores y Ministerio Fiscal en exclusiva). Les diría a los padres y madres que no tengan cargos de conciencia por el hecho de acudir a la Justicia, pues cuando se llega aquí, seguro que habrán recorrido de forma previa un largo periplo por profesores, tutores, médicos, psicólogos, psiquiatras, asistentes sociales, etc.
 La legislación penal del menor, tiene una naturaleza sancionadora, pero que fundamentalmente busca la reeducación y la reinserción a tenor del art. 25.2 de la CE, en este caso del menor al que se le ha impuesto una medida. Podemos clasificar las medidas sancionadoras. en tres grandes grupos, a saber: medidas privativas de libertad, medidas no privativas de libertad y medidas de carácter terapéutico. El juzgador dispone desde la medida más restrictiva de derechos, que es la de internamiento en régimen cerrado, hasta la menos restrictiva, que sería la de amonestación. Estas medidas podrán ser modificadas según la evolución del menor que las está cumpliendo, y se atenderá a la edad, las circunstancias familiares y sociales, la personalidad y el interés del menor. Los menores sobre los que se dicte una sanción, tendrán un programa de tratamiento individualizado que habrá de poderse ejecutar en los diferentes centros. Así pues, a su hijo/a se le debe tratar con un programa específico para la VFP, siempre con la finalidad de rehabilitarle. Además, si se llega a imponer una medida de internamiento, está previsto que habrá de cumplirse en el domicilio más cercano del menor y en base al principio de resocialización.