28/3/14

Preocupaciones, dudas, reflexiones, miedos y decisiones.

Comentamos en otros artículos cómo algunos padres se sienten frustrados cuando aparecen conductas violentas en sus hijos (recordemos que la violencia no sólo puede ser física, sino también verbal, psicológica, económica, destrozos....).
Comienza la preocupación: “¿esta situación es puntual?”, “estas reacciones no son normales”; “comienzo a tener miedo porque cada vez son más frecuentes y van subiendo de tono”; “no hace caso a nada”; “no nos respeta”... y muchas más.
A continuación surgen las dudas: “¿por qué está sucediendo si actuamos como siempre?”; “¿qué podemos hacer?”; “lo hemos “intentado todo” y nada funciona”; etc.
Es entonces cuando se reflexiona: “hay que tomar alguna decisión porque no se puede convivir así”: “es grave, pero ¿tanto como para denunciar a mi propio hijo/a?, pero tampoco lo puedo dejar pasar porque no sé hasta dónde puede llegar”. Muchas veces, aunque no sea del todo consciente, detrás de estas preguntas existe un temor social, es decir, “¿qué pensarán los demás de nosotros?”: “han denunciado a su propio hijo/a”; “no han sabido educarle”; “han sido demasiado duros/blandos”, y un sinfín de cuestionamientos más.
Después está el desconocimiento de los recursos existentes, “si le denuncio a la policía le llevarán al reformatorio”; “si le denuncio me odiará más y ya no habrá vuelta atrás”;... Según sea el caso se puede recurrir a la red pública: Servicios Sociales de Zona del Ayuntamiento; Fiscalía de Menores; Servicio de Menores; etc.

De estas dudas, miedos y reflexiones por parte de los padres preocupados por esta dura situación, nace el Espacio Ariadna en la Fundación para la Atención Integral del Menor (FAIM), un lugar de encuentro y diálogo para que todos los integrantes de la familia puedan expresar sus sentimientos y así poder encontrar alternativas para recuperar una convivencia sana.

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