15/3/16

Cómo hacer que los hijos se sientan bien en las nuevas familias de sus progenitores

En los últimos 25 años ha habido en España más de un millón de divorcios; por cada matrimonio que se rompe, hay uno nuevo y de todos estos, el 9% está formado por un contrayente que ha enviudado o se ha separado. Estas nuevas familias, aunque supongan una segunda o tercera experiencia, son una primera vez en común para sus miembros, y también para los hijos o hijas de las relaciones anteriores.




Las características en la estructura de la familia y en las nuevas formas de relación pueden variar mucho entre unas y otras y entrañar ciertas dificultades. En la consolidación de una nueva relación de pareja se tendrá que lidiar con:

-        - Experiencias anteriores que terminaron en ruptura
-        - Conflictos de lealtades de los hijos o hijas hacia los progenitores y parejas de los mismos
-        - Ambigüedad de roles
-        - Celos, resentimiento, angustia
-        - Rivalidad entre miembros de la familia

Si hablamos de forma específica de los hijos e hijas de parejas anteriores, debemos de tener en cuenta que la percepción que tienen sobre el  “lugar que ocupa en relación al otro”, puede cambiar y ser negativa.

“Los hijos van más lentos que los padres en la constitución de las relaciones nuevas. Con frecuencia, la nueva pareja ha ido creando el vínculo sin que los hijos hayan sido conscientes de ello y, de repente, se encuentran con alguien a quien deben cierto reconocimiento, amor, respeto…[…]. Sincronizar los tiempos, haciéndoles partícipes de cómo se gestó la nueva pareja, puede ser importante”. (Colapinto, 1987)

¿Cómo podemos lograr que los hijos e hijas se encuentren bien en la nueva relación?

- Un aspecto importante es que los niños comprendan que en este nuevo “nosotros” también tienen un lugar en el que pueden sentirse bien.

- Podemos crear pautas, tradiciones y rituales nuevos para la nueva familia, admitiendo que las diversas formas de actuar son simplemente distintas, no mejores ni peores.

- Los cambios deben hacerse de manera pausada y conservando ciertos rituales anteriores y, combinándolos entre sí cuando se considere apropiado y, además, crear nuevos espacios y tiempos que permitan enriquecer la historia familiar.


- Algo a tener en cuenta es que antes de que la nueva pareja del padre o de la madre pueda introducir normas, lo más importante es establecer relación con los hijastros sin olvidar cuidar y nutrir la pareja. Teniendo presente el tiempo para estar a solas como pareja y fijando de común acuerdo las pautas de relación entre todos, apoyándose mutuamente en relación a los hijos.

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